Taranee, personaje de la Marvel

Tiene nombre de dibujito animado. Taranee sólo se puede llamar alguien que es capaz de viajar de España a Polonia a dedo. Tara, para los amigos. “Me bautizó así un buen amigo de Alcalá que ahora se ha hecho africano”. Su nombre real ya no importa. Ella es así, un personaje, alguien capaz de estudiar tres carreras sin despeinarse y que ahora vuelve a rondar por su pueblo natal para ayudar a la empresa familiar.

Encima de la puerta de la entrada de la imprenta hay un cartel que dice “Gráficas Marvel”. Cuando entro, no es un superhéroe quien me atiende, pero casi. Tara sale a recibirme vestida con varias prendas de colores aleatorios, un pañuelo a la cabeza y una capa desteñida que la protege de las manchas de tinta. “Les estoy ayudando a poner orden en temas administrativos, un auténtico coñazo, pero también estoy aprendiendo a imprimir mis propias creaciones” me cuenta entre cigarros y cuadernos. Me enseña varios estampados en linograbado que ella misma ha impreso y cosido y me regala uno.

Cuando paso al fondo, entro en una sala repleta de objetos tan curiosos que mis ojos están en “modo encuadre”, veo fotos por todos lados. Una Hidelberg original me mira coqueta y dispuesta a dejarse retratar. Lo más parecido a una imprenta que he visto es una máquina de escribir, y la más grande no llegaba ni a eso, el antiguo ordenador de mi padre. La máquina que tengo delante me parece increíble.

 

Emilio, el padre de Tara, entra en escena enseñándome antiguos documentos impresos con esa máquina y que ahora ya forman parte de una colección. Toda una herencia para Tara y su familia, aunque creo que el verdadero legado es el oficio en sí. Alguna vez me he referido a los escritores amateurs como “juntaletras”, pero es que Emilio es, literalmente, eso. Asombra verlo trabajar, buscando letras, mayúsculas y minúsculas de diferentes tipografías, juntarlas y maquetarlas.

 

“Mira, mientras ordeno facturas y papeles, estoy haciendo un calendario menstrual, que sirve para llevar un control de tu periodo. También puedes apuntar las fluctuaciones emocionales que conlleva por la alteración mensual de las hormonas”. Sí, aparte de la paciencia que requiere el oficio, Tara tiene una gran imaginación. “¿Mi próximo proyecto? Cuando llegue la temporada quiero ir a trabajar a la vendimia, conocer de primera mano cómo se cosecha y la comunidad que se hace en torno a ella, y de paso ganar algo de dinero. ¿Después? No sé, no me gusta hacer planes. Puede que me vaya a un pueblo perdido de Asturias, a escribir sobre mis últimas ideas. O puede que me quede por aquí haciendo un proyecto de serigrafiado que me ronda la cabeza. Es que viajar tanto me ha hecho querer más a mi pueblo.”

Así es Tara, la superhéroe de Gráficas Marvel.