[quote width=”80″ align=”right”][googlefont font=”raleway” fontsize=”15″] Un fotógrafo es fotógrafo no porque quiera mostrar una foto bonita, sino porque tenga la necesidad de contar una historia.[/googlefont][/quote][new_line]

Y esta es la historia sobre un proceso.

Parte I

Hoy en día es fácil comenzar a hacer fotos, el equipo (cualquier cámara) está al alcance de cualquier mano. Incluso la técnica es relativamente fácil de aprender. Internet está plagado de tutoriales y documentación sobre cómo hacer una buena foto e incluso retocarla. Basta tener constancia, paciencia y tiempo. Y hacer muchas fotos.

Hace unos meses me escapé a Toulouse decidida a robarle el alma a la ciudad. Empecé con los paisajes.

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No lo dudo, estas fotos son bonitas. Como una postal… pero no era eso lo que buscaba. Decidí salir fuera, quería captar algo más que un simple paisaje.

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Enseguida lo entendí. Tenía que incluir a gente en las fotos. Les da fuerza, profundidad y proporción al escenario.

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Tampoco era aquello. No me gustaban más estas fotos que las anteriores. Tenía que seguir buscando.

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Y lo encontré. Me topé de bruces –literalmente– con una exposición de Arno Rafael Minkkinen. Este finlandés es un fotógrafo documental que no realiza ningún tipo de manipulación a sus obras. Generalmente usa su propio cuerpo como modelo pero sin embargo lo que muestra puede parecer surrealista. En aquel momento aún no sabía que se convertiría en un modelo para mí, pues como dice el artista, “la motivación en sí proviene del propio proceso”.

Pero de eso fui consciente más tarde, cuando pude digerirlo ya en casa. En aquel momento me desestabilicé. No lo busqué. No sabía que en aquellos días Toulouse estaba repleto de exposiciones al aire libre.

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Me bloqueé.

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Sentí angustia.

¿Para qué hacer tantas fotos? Si todo el mundo tiene una cámara, y muchos mejor que la mía. ¿Tenía sentido seguir haciendo fotos por Toulouse en vez de dejarme llevar? ¿Recordaría este viaje si dejaba en ese momento de disparar la cámara?

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Me vine abajo

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Y me senté a reflexionar.
Ante una crisis echa el freno y pon orden a tus ideas.

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Llegaron. Ya te digo si llegaron. Un torrente de ideas me atrevesó el cráneo. Como de costumbre, me llovieron ideas de todo tipo. Para escribir, para fotografiar, para emprender. ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si…?

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Cuando el cerebro te va a mil… tuve que hacer un parón para no perderme entre mis propias reflexiones. Un poquito de relajación, inspirar, mirar al cielo…

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…para encontrarme. Allí, arriba a la izquierda.
Fue Toulouse la que me robó el alma, a mí.

Parte II

La memoria digital me ha destrozado la analógica. Hubo un tiempo en el que la gente empezó a sacar fotografías con cualquier tipo de cacharro tecnológico que se subían directamente a la nube. ¿Recuerdas lo que pasó con Google, verdad? Fue una catástrofe. La gente se sentía huérfana, decían que sus vidas pre-google se habían esfumado.

Me preguntas ahora qué sentido tiene la fotografía. Yo empecé a escribir y hacer fotos para recordar. He tenido una vida con demasiados estímulos y aquella fue la única manera que encontré para poner orden en mi cerebro. Lo guardaba todo en un pequeño rincón de la red por lo que cuando google se fue, se llevó consigo mucha información de mi vida, de mi creatividad.

Tras pasar ese periodo de duelo obligatorio por la pérdida de algo (de mucho), encontré que esa limpieza me ayudó a encontrar un equilibrio en mi vida profesional. Un día decidí que mi capacidad mental no dependería de una batería de litio. Volví a trabajar, pero esta vez de forma analógica. Porque un fotógrafo siempre tiene la necesidad de contar una historia.

[divider][googlefont font=”raleway” fontsize=”12″]Nota 1: Recuerda que el blog está en constante evolución, todo lo que voy aprendiendo lo pongo por aquí en práctica… así que don’t panic, estoy ficcionando la realidad (mamá no, no estoy en crisis) [/googlefont][new_line]

[googlefont font=”raleway” fontsize=”12″]Nota 2: Para escribir esta entrada he necesitado hacer 700 fotos, dos meses de distancia entre el viaje y este post, borrar 300 imágenes y volver a revisar las 400 restantes. De esas, seleccionar 50. De estas últimas, quedarme con 15 y de ahí editar 12. Súmale dos tardes para escribir los relatos, y una tercera para revisar, editar, colgar en el blog, promocionar en las redes…Al próximo que me ofrezca 1,5€ por escribir una entrada para otro blog lo denuncio por esclavitud 😀 [/googlefont]