Año nuevo, post nuevo y cámara nueva. Aquí muestro los primeros resultados de la Nikon D3000 gracias a mi gran rey mago particular Alberto.

El palacio de Carlos V de la Alhambra con Sierra Nevada al fondo

Ya de vuelta en Andalucía y con poco más de un mes desde que vine de mi periplo por Escocia vuelvo a tener el mono viajero. Me recreo leyendo a otros blogs viajeros y me fascino leyendo historias de todo tipo. Son historias de gente “corriente” que trabaja 40 horas a la semana y viaja cuando puede, gente que trabaja mientras viaja, gente que trabaja viajando, ¡e incluso gente que da la vuelta al mundo!

Bea, vuelve a tierra y céntrate… decía que el gusanillo del viaje no se mata haciendo un viaje de vez en cuando y volviendo al ¿hogar? Como bien dice mi compañero de bitácoras Munsoneando, “Más importante que saber de dónde eres, debería ser a dónde vas”.  Porque cuanto más lo haces, más quieres. Es como una droga que no te mata pero que te engancha igualmente.

Suerte que cuando me dan estos arranques de nostalgia viajera me cojo el coche y me voy a mi Granada. He tenido la suerte de estudiar y vivir en esta ciudad durante 6 años, y de todos los sitios en los que he estado es de las ciudades que más me atrapan. Me gusta meterme por calles imposibles del Albayzin, sentarme a mirar la Alhambra desde cualquiera de los muchos miradores que hay, pasear por el barrio del Realejo, mezclarme con los granaínos y participar de su malafollá, escuchar a los gitanos cantando flamenco intentando que los turistas se rasquen los bolsillos, comprar té por los alrededores de la Catedral e intentar esquivar a alguna gitana para que no me lea la mano mientras me ofrece tomillo, almorzar tapeando…

La belleza de Granada es incuestionable, y he conocido a bastantes personas que han venido de visita, la han saboreado y finalmente se han quedado para no tener que volver.

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La Alhambra desde el mirador de S. Nicolás

Paseo de los Tristes

La Alhambra de noche

Algo que la hace tan mágica se debe a la cantidad de gente joven que hay en parte por su Universidad. Son incontables las actividades culturales que se pueden experimentar en la ciudad, gracias a ese movimiento estudiantil. Siempre habrá cursos, seminarios, exposiciones, conciertos, charlas, intercambios lingüísticos, coloquios etc. Pero tampoco faltarán esas fiestas en los pisos de estudiantes y esas cervezas en los mil y un garitos que hay por toda Granada. Ni las actividades callejeras que surgen en cualquier plaza.

Plaza Nueva

The Lost Photographer haciendo un dibujo del paseo de los tristes y la iglesia de Santa Ana

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