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Me levanté para escapar de aquella sala y caminé por el andén hacia la salida. Acababa de llegar el expreso de las siete y cinco. Un enjambre de hormigas negras empujaba y zarandeaba, caían unas sobre otras en la aglomeración que se dirigía y salía del tren. Cestas y maletas por todas partes. También bolsos anticuados de viaje que yo tenía por desaparecidos hacía ya tiempo. ¿Los habrían expulsado a todos de su tierra natal?

Trasladarse de una ciudad a otra es mucho más que un mero trámite. Subirte a un medio de transporte implica vivir una experiencia muy intensa, puede suponer retrasos, molestias, penurias… moverte de un destino a otro puede resultar incómodo y quizás no te guste pasar por ello. Pero tal vez formes parte del club de los apasionados del trayecto pues lo disfrutas casi tanto como el destino en sí.

Entonces entenderás sobre el placer de viajar en tren, sobre vivir la vida en él. No sólo es ir de un lado a otro, también es comer, estar sentado, dormir, escribir, pasear, enamorarte —de los pasajeros, del paisaje—. En un tren se viven experiencias que marcan. Viajar en tren es elegante y en los tiempos que corren no tiene por qué ser ni difícil ni caro.

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He aquí varias referencias, algunas para inspirar en la preparación previa al viaje, otras para ahorrar unos euros:

The Man in Seat 61, probablemente la guía online más completa para planificar viajes internacionales por ferrocarril.
Comparte Tren, una web para compartir el viaje con otra gente y poder sacar billetes con descuentos.
⇒ El Gran Bazar del Ferrocarril, un libro de Paul Theroux. Viajó de Londres a Japón ida y vuelta en el transiberiano. El fragmento que abre esta entrada es un cuento de Osamu Dazai que se titula “Sin bromas”.
Amigos del ferrocarril, una asociación inaugurada en los años cuarenta, indispensable para los más apasionados de este mundo y todo lo que le rodea. Su sede es un museo lleno de objetos curiosos, señales de tráfico e incluso una biblioteca con más de 5.000 títulos. Aunque sin duda lo que más llama la atención son las enormes maquetas que ocupan la mayor parte del espacio y en las que los socios hacen funcionar sus trenes eléctricos en miniatura. Las fotos de este artículo y la galería que lo acompaña pertenecen a este lugar lleno de magia e historia, que descubrí por puro azar. Para los que Barcelona os quede en el camino, recordad que lo podéis encontrar en la calle Doctor Trueta 183, abren de martes a sábado de 17.00 a 20.30 y su entrada es gratuita.

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Documental sobre la historia del ferrocarril en España del s. XIX al XXI