Sobre el talento

retrato de Chuliko

Dedicado a los jóvenes de 18 años que recién salidos del instituto les cargan con la enorme responsabilidad de que deben seguir su pasión. ¿Cómo saber qué es lo que más les motiva si todavía no lo han experimentado?

También para los que están toda una vida frustrados porque no encontraron su pasión y por ende tampoco su talento. Se puede aprender a amar un trabajo.

–Chuliko, ¿te quieres venir a hacer fotos a la mezquita Española?

Marroquí, ojos grandes, estudiante de economía y camarero en la empresa familiar. A Mohssin le gusta que le llamen “Chuliko” porque así le apodó hace un tiempo un gaditano y ahora ya nadie le llama por su nombre real. Se camela a los clientes españoles hablándoles en su idioma, con un marcado acento andaluz y es imposible detectar su procedencia si no fuera porque soy yo la que estoy en su pueblo, Chefchaouen. “¡Vaya tela, mi arma!” Fueron sus primeras palabras hacia mí, un reproche con mucho salero por pasar de largo de su restaurante y comer justo en el de al lado.

“Vaya tela, mi arma” fueron las primeras de muchas. Por ser buen vendedor y por su simpatía acabé tomando un té de menta en su terraza, el primero de muchos. Era temporada baja en este pueblo azul por lo que no había muchos turistas sentados ni bebiendo ni comiendo, una gran ventaja para mí porque Chuliko vino a explicarme su vida entre platos de couscous y tajines. Con un gran sentido del humor y entre broma y broma me contó que Chefchaouen además de azul es tranquilo y barato, que la gente no tiene muchas posesiones pero que da igual porque se preocupan por el día de hoy, “que uno no sabe lo que puede pasar mañana.” Fui consciente, cuando ya estaba sola en el riad, que la mejor decisión que tomé de todo el viaje fue volver a cenar al mismo lugar.

Chuliko

Sobre el talento de Chuliko

A este chico a día de hoy lo considero mi amigo. Durante los cuatro días que estuve en Chefchaouen me enseñó su pueblo, me invitó a una fiesta de cumpleaños, me ofreció comida, me explicó sobre sus tradiciones y me contó sobre sus aspiraciones… compartimos buenos momentos que merecen una mención aparte en este conjunto de relatos sobre Marruecos.

La foto de entrada de este post no es casual, el ojo de Chuliko merece un post. El día que salí con él a hacer fotografías descubrí que este chico tiene una sensibilidad especial: pude sentir su intuición para detectar esos momentos-foto con gran facilidad. Tiene una página de facebook donde va colgando sus instantáneas pero…

Pero sale poco a fotografiar. No sé cómo de difícil debe ser fotógrafo en Marruecos pero él tiene los medios, solo le falta la disciplina. Dice que le gustaría ser mejor aunque la constancia no es su fuerte y yo le digo que podría ser muy bueno si realmente se empeñase por conseguirlo. Evidentemente solo depende de él y de sus prioridades.

¿Pero qué es el talento?

Personalmente creo que el talento es la habilidad natural de aprender cosas con rapidez (o al menos más rápido que otros) aunque esto por sí solo no te hace destacar por encima de nada ni nadie. Ser bueno en algo requiere de mucha paciencia y práctica. Todos los grandes genios tuvieron que pasar horas y horas de aprendizaje para perfeccionar sus habilidades. Sin excepción. Cuando la gente se refirió a la “Piedad” de Miguel Ángel como la obra maestra de un genio, él respondió: “Si la gente supiera lo duro que he trabajado para conseguirlo, no parecería en absoluto tan maravilloso”.

Pasión y talento

A Chuliko no le llama demasiado la atención lo que está estudiando, a él le gusta hacer fotografías y se le da bien. Por eso, en una cultura occidental tenderíamos a pensar que es en este ámbito en el que debería desarrollarse profesionalmente. ¡Cómo no seguir formándose en ello con el buen ojo que tiene! Es más fácil ser constante y disciplinado si sigues tu pasión, pero sucede que la fotografía no es lo que más motiva a este chico. La pasión es un sentimiento y como tal, se experimenta como fuerza que arrastra, y puede pasar que no la tengas por lo que haces. O que cambie. Chuliko trabaja de camarero y ahí es donde pone toda su energía, conociendo cada día a gente con la que conversar. Esa es su elección y yo creo que, por ahora, es feliz haciendo lo que hace, como lo hace.

Chuliko pensando en qué hacer con su talento